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«Busco trabajo día o noche»: la historia de Jacinto, el señor del cartel

En medio de la pandemia lo despidieron, él tenía miedo de no conseguir trabajo, pues por su edad difícilmente lo contratan y más en estos tiempos

Él es Manuel Jacinto Ibarra, el famoso hombre del cartel pidiendo trabajo de día y de noche en León. El señor se viralizó en las redes luego de que una mujer lo retratara al ver que pedía trabajo sobre el bulevar Insurgentes.

La necesidad y las ganas de trabajar que Jacinto tenía fueron tantas que se atrevió a salir de casa y buscar la manera de conseguir algo de dinero en medio de la pandemia. “No fue fácil al principio”, contó para DeOchoNews.

“Sí me daba pena al principio, pero pues yo solo estaba pidiendo trabajo y no dinero y se me quitó luego, luego”, comentó.

Jacinto tiene 54 años y él antes de la pandemia por coronavirus, tenía un trabajo estable en una tenería y su negocio propio de fabricación de cinto en su casa, pero la situación que el estado atraviesa hizo que lo despidieran y que la producción de sus cintos parara.

“Lo primero que me pregunte cuando mi patrón en la tenería me dijo que ya no podía pagarme es ¿Qué voy a hacer? No la tengo tan complicada porque solo somos mi esposa y yo, pero de todos modos debía darle su chivito a mi ñora”.

Sin embargo, Jacinto no paró y fue en busca de un trabajo de una manera muy peculiar, su objetivo era llevar comida a la mesa. Sabía que por la situación sería difícil, pero se atrevió, solo le bastó mostrar su cartulina ofreciendo sus servicios y listo, las propuestas llegaron.

“Yo estoy bien agradecido, la gente fue muy buena conmigo, ese día, la gente me dio dinero, yo no lo quería aceptar porque yo quería un trabajo, pero me daban que la monedita o el billetito, otras me dieron despensas».

El primer día Jacinto lo superó, aunque no consiguió trabajo pudo llegar a casa con un poco de dinero que la gente le había dado. Para el segundo día fue contratado. Su primer trabajo fruto de su cartel ya era un hecho.

“Me fui un sábado a ayudarle a un señor a hacer cubrebocas, la paga diaria era de 100 pesos. Después otro señor me ofreció irme a una constructora y ahora estoy en una empresa que se dedica a darle mantenimiento a los bulevares de León”.

Jacinto platicó que tenía miedo, primero por su edad y el no tener estudios, pero sus ganas de trabajar y aprender siempre fueron más.

Ahora Jacinto ya tiene un trabajo estable, están por asegurarlo y él podrá seguir con la fabricación de sus cintos, pues el trabajo que consiguió le permite atender las dos cosas.

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