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Coronavirus: La travesía de un guanajuatense en China

“En la universidad para salir debíamos pasar por un interrogatorio y una prueba de temperatura", Luis Enrique estudiante becado en China

Estuvimos como cinco meses en China, allá eran vacaciones. Cuando me enteré yo estaba en Harbin, la ciudad del hielo, a un amigo le llegó la noticia de que se había generado un nuevo virus y que había dos infectados. No le hicimos mucho caso.

Al día siguiente regresamos a la universidad y no nos dejaban pasar, ahí me di cuenta que las cosas estaban mal. Para entrar y salir debíamos pasar por un interrogatorio y una toma de temperatura por parte de unos policías que custodiaban las entradas, así que mejor decidimos no salir. Estábamos encerrados.

Para mi lo sorprendente era que de un día para otro ya había más de tres mil infectados, pero aún así no estaba asustado, ya que la universidad nos mantuvo informados y protegidos.

Foto: Portal DW

Como al tercer día de la noticia, sí me generó un pequeño ataque de pánico, pues al salir a comprar insumos eran muy pocas las tiendas que estaban en servicio y también habían cerrado de un día para otro. Más que el coronavirus mi miedo era quedarme sin comida y que la gente hiciera compras de pánico.

Lo peor fue encontrarme con calles solas. Se veía como esas películas que hablan del fin del mundo. Pero era obvio que estarían así, pues esos días se festeja el Año Nuevo Chino y toda la gente no hace sus actividades cotidianas. No hay transportes, no hay escuela, literal no hay nada.

La poca gente que pude ver fue a unas señoritas de una farmacia. Esa farmacia quedaba lejos y era la única en servicio. Tenía que ir porque ocupaba paracetamol.

Al llegar ahí pedí el medicamento, creo que fue lo peor que pude haber hecho. La señorita que me atendió comenzó a gritar y le habló a otra compañera, yo me imaginé que ahí me iban a agarrar, que me iban a llevar a un hospital y me tomarían como un infectado. Así que salí corriendo y regresé a la uni.

Un día desperté y un compañero nos mandó una nota, en la que mencionaba de nuestro posible regreso, ahí a nosotros aun no nos decían nada, después EUCAFIN nos confirmó que seríamos repatriados.

Foto: Xiong Qi/Xinhua via AP

El regreso

Aunque era opcional el regreso, la mayoría decidimos hacerlo. Hubo unos amigos de Puebla que sí se quedaron, pues ellos no están por beca, así que dijeron que no.

Al regresar, en los aeropuertos nos realizaron pruebas de temperatura y síntomas, el más extremo fue en el de Corea. Había soldados y hombres con trajes blancos, tapados de arriba abajo, con una máquina que tomaba la temperatura y otro aparato que nos colocaron en el cuello.

En Corea estuvimos como 20 horas y cada cierto tiempo iban y nos revisaban. En los dos aeropuertos firmamos una carta, en la que manifestamos estar en buenas condiciones para viajar, pero sí mentíamos no seríamos atendidos.

Al llegar al aeropuerto de México no hubo ningún filtro. Yo creo que ni se dieron cuenta de donde veníamos, a pesar de las alertas. En Guanajuato por el contrario nos recibió equipo de la Secretaría de Salud, nos revisaron y dieron instrucciones.

Ahora estoy en mi casa y cada dos horas recibo la llamada de un doctor. Mi familia y yo entramos en una tipo cuarentena pero de 15 días, esto mientras descartan que yo esté infectado.

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