NO SE LO DIGAS A NADIE

La victoria de las preguntas

Tiene razón el INE cuando afirma que el debate presidencial lo ganó el formato. Con mención especial para el lúcido trabajo de los moderadores. Denise Maerker, Azucena Uresti y Sergio Sarmiento fueron, con millones de votos de diferencia, lo mejor de la noche. Cada uno a su estilo, con buen ‘timing’ y en su sitio. Sin salir de la trinchera. En la otra orilla. Algo difícil de ver en la era de la mermelada mediática. Quizá menos incisivos con AMLO, pero esa chamba ya la estaban haciendo los candidatos.

La puesta en escena fue satisfactoria y la cosa tuvo ritmo. Con sandeces que quedaran para la historia como el patético momento en el que ‘El Bronco’ le confirmaba a Uresti que una de sus propuestas para el tema de la seguridad era “mochar las manos” a los rateros. Que si era broma no tuvo gracia y si era verdad menos.

Llamó la atención la sumisión estratégica con la que sus rivales trataron a López Obrador. Solo les faltó llamarle ‘Señor Presidente’

En política, como en el futbol, cada uno ve un partido diferente. Pero llamó la atención la sumisión estratégica con la que Margarita Zavala, Ricardo Anaya, José Antonio Meade y ‘El Bronco’ trataron a Andrés Manuel López Obrador. Solo les faltó llamarle ‘Señor Presidente’. Una obsesión conjunta que me da la impresión que no tuvo el efecto deseado. Ese golpeo continuo y masivo provoca a veces en las audiencias el efecto contrario. Y uno se pone del parte del golpeado, aunque este sea el mismísimo Andrés Manuel. Cuyo nombre entró en los hogares de México en cada una de las intervenciones de sus rivales.

1.- Margarita Zavala. Oportunidad perdida. Fue de las grandes decepciones de la noche porque era también la candidata que más podía ganar en el debate. No tuvo temple. Por momentos se la vio nerviosa. Atrapada en un personaje y muy preocupada por el lenguaje corporal. La sombra de Calderón también es alargada, pero su problema en el debate pareció más una cuestión de nervios. Perdió crédito.

2.- José Antonio Meade. Su maquilladora se pasó con el brillo. Ortopédico con la manos cuando las sacaba del atril. Su gran problema es su partido. Estirado y distante. Poco suelto. Frases prefabricadas y poca cintura para sacar provecho de las barbaridades que decían los demás. Se le ve fuera de la carrera. Los tres departamentos de AMLO fueron el eje central de su discurso. Pobre.

3.- ‘El Bronco’. Tiene cara. Eso no lo duda nadie. Después de falsificar miles de firmas se presentó al debate como si nada y fue el más simpático de todos. Queda claro que tiene la intención de gobernar el país como dirige su rancho. Dice cosas que dan bastante miedito y lo de mochar las manos de los que roben es una frase que le descalifica hasta para ser presidente de una comunidad de vecinos. Confunde México con Afganistán.

4.- Ricardo Anaya. Devorado por sus papeles. Es bajito y su cabeza asomaba detrás de las cartulinas. Abusó de un recurso que está ya muy visto e incluso pasado de moda. Su obsesión por descalificar a AMLO le impidió abordar sus propuestas de Gobierno. Gastó mucho tiempo hablando del candidato de Morena. Y en ese error buena parte de culpa debe ser de sus asesores. Perdió una gran oportunidad para arañar votos.

5.- Andrés Manuel López Obrador.  Protagonizó el debate de principio a fin. No estuvo brillante ni supo responder a varias preguntas directas. Pero todo el mundo hablaba de él así que se refugió en conservar la calma, no responder a los ataques y dejar que los demás perdieran su tiempo con un recordatorio de todo lo que ha dicho y hecho en esta campaña. Los debates siempre son peligrosos para los que lideran las encuestas y salió indemne de este primer round más por la torpeza de sus rivales que por mérito suyo.

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