TESTIGO PROTEGIDO

El peor día de Bárbara Botello

Mi nombre clave es Howard Johnson, como los hoteles. Y te cuento todo lo que ellos no quieren que sepas

Esa noche Bárbara Botello durmió en una cama de concreto, encarcelada en una celda de dos por tres. Dos metros de frente por tres de fondo. No tuvo un trato especial en el Cereso de León, según comentan empleados de la prisión. Yo estuve ahí afuera.

Mi asistente Chesterfield consiguió un disfraz de perro guardián y entró hasta los dormitorios. El desayuno de ese día fue de frijoles con chile. Los frijoles estaban desabridos, como todos los días, nunca tienen sal. Café sin café, como todos los días, y te de limón. Y tortillas duras, como siempre. El menú en la tarde fue de ceviche de soya (que no sabía a nada) y espagueti sin sal con caldo.

Bárbara fue encarcelada en el sector femenil, dormitorio 3, junto a 35 mujeres acusadas de homicidio, robo, tráfico de drogas y lesiones. Ese día el desayuno fue de frijoles con chile

Bárbara fue encarcelada en el sector femenil, dormitorio 3, junto a 35 mujeres acusadas de homicidio, robo, tráfico de drogas y lesiones. Su celda tenía dos literas de concreto, un baño con regadera, un lavadero y una barra de concreto para colocar una estufa eléctrica. Le asignaron un plato y un vaso de plástico para comer.

En ese sector hay varias mujeres consideradas de cuidado, como Victoria Yebra o Magdalena Arvizu. O como Sonia Ducoing, acusada de mandar asesinar a su marido. Además hay mujeres acusadas de tráfico de drogas, fraude y robo.

En 36 horas, Bárbara Botello consiguió su libertad bajo fianza y enfrentará el juicio desde su casa. Mi asistente Chesterfield me ayudó a enviar un reporte encriptado a mis superiores: “Fue el peor día de Bárbara Botello”.

 

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