TESTIGO PROTEGIDO

La reuniones de Andrés Manuel en el hotel Holiday Inn

Yo soy Howard Johnson, testigo protegido, y cuento lo que ellos no quieren que sepas

Estoy parado en una esquina del bulevar Adolfo López Mateos, fumándome un cigarrillo Chesterfield, en honor a mi perro. Son las ocho de la noche y he cumplido con mi misión de hoy, por lo que tengo derecho a relajarme. No han sido días fáciles para nadie.

En estos tiempos electorales, todos los políticos se sienten espiados y observados, y tienen razón, y eso vuelve nuestra actividad secreta, más complicada. Aclaro que yo no trabajo para el Cisen, como dijo ese pobre hombre que fue descubierto por el candidato panista, Ricardo Anaya. Si yo trabajara para el Cisen, no se lo diría a nadie, menos a Anaya. En realidad no puedo decirles para quién trabajo. Es un secreto de Estado. Si ustedes lo supieran, tendría que eliminarlos a todos.

Me tocó estar muy cerca de la reunión entre Andrés Manuel López Obrador y el senador Chico. Fue en el Holiday Inn de León, frente a la Plaza del Zapato

Uno de mis encargos en estos días ha sido Morena. Antes no le hacíamos caso a ese partido, pero ahora hay que registrar todo lo que hacen y con quién se reúnen. Me tocó estar muy cerca de la reunión entre Andrés Manuel López Obrador y el senador Miguel Ángel Chico Herrera. Esa conversación fue en el hotel Holiday Inn de León, frente a Plaza del Zapato.

Afuera, había movimiento. Mi fiel escudero, Chesterfield, se quedó ahí vigilando y echándome aguas. Chesterfield siempre está conmigo. Somos un verdadero equipo. En realidad es el único que me aguanta.

Varios escoltas estaban ahí, al pendiente de la visita de López Obrador a León. Me colé por la puerta principal, con un uniforme de mesero. Tuve que servir las bebidas y la comida. Estuve ahí sábado 10 y domingo 11 de febrero. Y vi lo suficiente como para saber qué pasó.

El sábado hubo una cena. Por ahí estuvo Andrés Manuel, el empresario leonés Aurelio Martínez, la precandidata Antares Vázquez, el empresario Ricardo García Oseguera, el líder Ernesto Prieto y los operadores de Morena en la región. Andrés Manuel se fue a dormir temprano.

El sábado 10 de febrero hubo una cena. Estuvieron Andrés Manuel, Aurelio Martínez, Antares Vázquez, el empresario Ricardo García, Ernesto Prieto y operadores de Morena

Morena traía una sorpresa. Ya estaba planchado que la diputada del PRI, Irma Leticia González, se presentaría en la plaza pública a medio día para renunciar a su partido y sumarse a Morena. Sería un gran golpe ante los medios. Una diputada del PRI de Guanajuato decide apoyar a AMLO.

Pero había más novedades. Al día siguiente, Andrés Manuel se levantó a desayunar y tuvo un encuentro con el senador del PRI, Miguel Ángel Chico Herrera. Fue una reunión breve. Lo suficiente para acordar que Chico renunciaría al PRI y sería diputado federal plurinominal por Morena. De tal forma que no era necesario tronar ese mismo día el cartucho de Chico.

Los golpes hay que administrarlos, siempre le digo a Chesterfield. No muerdas aquí y allá, sin ton, ni son, muerde certero y estratégico. Y hasta parece que me escucharon en Morena. A Irma Leticia la presentaron en el evento público del domingo y a Chico lo guardaron para llevarse la ‘DeOcho’ el siguiente fin de semana.

Así fue el paso de Andrés Manuel por León. Desconcertante y divertido, inquietante y revelador. Yo acudí al evento público. Chesterfield y yo nos fuimos caminando por la Ruta del Peatón hasta el centro. Nos tomamos una cebadina, cada quien la suya, porque a Chesterfield le da asco que tome de su vaso. Y fuimos testigos del evento más grande que jamás haya tenido la izquierda en León. Mi reporte por teléfono a mi jefe fue: “Nunca había visto tanto izquierdoso junto en el centro de León”. A la autoridad superior: el pueblo.

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