OPINIÓN

Mujeres fuertes en la lucha

El 15 de abril del 2011, tras mucho sufrimiento y explotación laboral y humana, las mujeres de la comunidad de Cherán, Michoacán, decidieron dar una fuerte revelación de identidad y plantarse firme contra aquellos que estuvieron por años hostigando y acosando a la comunidad.

Por Ricardo Rosas

Actualmente vivimos una fuerte revolución ideológica, una lucha constante por querer generar un mundo mejor, más justo, donde todos y todas quepamos por lo que somos y no por lo que tenemos. En los últimos días, ha sobresalido un grito de auxilio por encima de muchas otras situaciones del país, una llamada a un levantamiento pacífico, en el que las mujeres están luchando por su seguridad, por la igualdad de derechos, la equidad de género.

El feminismo es la lucha por la igualdad de derechos y la equidad de género, entendiendo que la participación de la mujer en la sociedad sea más justa, en donde la idea de salir adelante sea una oportunidad y no una amenaza.

Existen diferentes formas de lucha por los ideales feministas, un ejemplo es la comunidad indígena de Cherán en el estado de Michoacán, que desde hace varios años ha demostrado ser un ejemplo muy grande no solo para México, sino para el mundo.

La importancia de la participación de las mujeres en el entorno social se ha vuelto algo completamente necesario, ya que, poco a poco, van dando ejemplo a muchos otros contextos fuera de la ciudad, a que la presencia femenina se vuelva más activa.  El municipio autónomo de Cherán lo entendió a golpes, pero a pesar de todo siguieron de pie. Empezando por la insignia de muchas mujeres de decir “ya basta”.

Decidieron desterrar de la comunidad a todos aquellos que se quisieron apropiar de sus tierras, sacando a la policía municipal, a los partidos políticos y a los trabajadores de presidencia.

Es importante recalcar que el hablar de un movimiento de pueblos indígenas es diferente de uno citadino, debido a que constan de muchas acciones culturales, tradiciones y puntos de vista diferentes de los que estamos acostumbrados; por lo tanto, al leer, o visitar algún pueblo indígena es imposible observar con ojos de juicio criticando que todo lo que creemos que está mal.

El 15 de abril del 2011, tras mucho sufrimiento y explotación laboral y humana, las mujeres de la comunidad de Cherán, Michoacán, decidieron dar una fuerte revelación de identidad y plantarse firme contra aquellos que estuvieron por años hostigando y acosando a la comunidad. Lucharon contra todo aquel que no estuviera dispuesto a defender la justicia social, decidieron dejar de creer que en todo momento lo legal está por encima de lo justo, y se levantaron.

Por muchos años Cherán había sido violentada por varios grupos, entre ellos traficantes de madera, partidos políticos y el mal gobierno. La comunidad se considera una gran fuente de madera de muy buena calidad con un extenso terreno de cerros de pino. Como todo lo que es bello y valioso, alguien más lo quería, los traficantes (o como ellos les llaman “los tala-montes”) comenzaron a llegar a la comunidad, sometiendo a la gente. Inicialmente comenzó como un negocio, pero poco a poco se fue convirtiendo en una catástrofe.

La primera señal de auxilio resultó ser la causa de más problemáticas. Después de muchos meses en constante tala, la gente se quejó con el gobierno local, exigiendo libertad y justicia, a lo que respondieron falacias y sermones largos. Esto cobró sentido por los pobladores ya que se dieron cuenta que la conexión que existía entre los tala-montes y el gobierno municipal. Pudieron comprobar la gran cantidad de dinero que era depositada a las manos de los supuestos representantes para que la acción contra el invasor fuera nula.

Comentarios de pobladores indicaban que presenciaban aproximadamente 40 camionetas llenas de su madera diariamente. Era un uso desmedido de fuerza y sobre todo de poder. Existen diferentes tipos de poder, el económico, fisiológico, social, etc. pero sin duda el más cruel y autoritario.

El día de la lucha

Un día un grupo de mujeres decidió alzar la voz y gritar a todo pulmón “yo puedo más”. Toda la comunidad de Cherán recordará el 15 de abril del 2011 como el día de su independencia como pueblo autónomo. Mientras bajaba una ronda de extensas camionetas cargadas de troncos de madera y los hombres estaban ausentes en el trabajo, un grupo de mujeres se plantó enfrente de las camionetas impidiendo su paso, los tala-montes pensaron que era una protesta normal y sin importancia, pero no se esperaron la fuerza que tomaría.

A los pocos minutos, más mujeres salieron a defender su tierra, a sus hijos y a sus esposos. haciendo frente sin ningún tipo de arma más que su voz a las camionetas con maleantes armados y dispuesto a lo que fuera necesario. En poco tiempo la voz se volvió una misma, así como la lucha, todas sabían que después de ese día no volverían a pasar una camioneta más llevándose lo suyo, ni a los suyos. Mujeres luchando por todos y todas, mujeres luchando por la libertad de una comunidad.

No solo estaban bloqueando un paso, estaban cerrando un camino para los tala-montes y abriendo uno nuevo y lleno de esperanza para Cherán.

La fuerza de las mujeres demostrada en aquel día trascendió tanto que se fue uniendo más gente a la causa. Los tala-montes comenzaron a adoptar una posición de defensa, y entre varias personas lograron impedir su ataque y tomarlos en custodia. Después decidieron cortar otra de las raíces de sus problemas, decidieron talar un árbol muy grande por fuera, pero a la vez muy frágil por dentro, llamado gobierno municipal. Decidieron desterrar de la comunidad a todos aquellos que se quisieron apropiar de sus tierras, sacando a la policía municipal, a los partidos políticos y a los trabajadores de presidencia.

Aquel día las mujeres dieron un fuerte mensaje a todo México, decidieron luchar por toda su comunidad, incluidos los hombres. Mostraron que la feminidad tiene mucha valentía y que, así como puede ser delicada, puede luchar y puede causar una revolución. Enseñaron que en esta comunidad no solo son las que cuidan la casa, sino las que cuidaron de toda la comunidad, cuidaron de su hogar y se cuidaron entre ellas. Este sentido de comenzar juntas y que se integren más y más, es el ejemplo más claro de unión, de solidaridad y de demostrar que no son pocas, y que, si “a una la dañan, las dañan a todas”.  Entendieron algo que los tala-montes no se esperaban. Al quitarles todo, también les estaban quitando el miedo.

La lucha fue ardua y duró mucho tiempo, pero la buena organización de los habitantes y su paciencia por recuperar lo suyo, le fue dando vida al monte el cual veían sin árboles, viendo poco a poco, como nuevamente se iba reforestando. La organización política también es un tema muy fuerte, y un desenlace muy grande, ya que se consideran el primer autogobierno regido por usos y costumbres de los pueblos originarios.

¡Viva Cherán!

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