TESTIGO PROTEGIDO

La fiesta después del informe de ‘3M’

Mi nombre clave es Howard Johnson y te cuento lo que ellos no quieren que sepas

Esta semana fui al informe del gobernador Miguel Márquez. Pero lo más interesante pasó después. En la comida. Yo no sabía donde era la fiesta, pero tuve que buscarla.

Primero fui al hotel Radisson, porque un pajarito me dijo que era en ese lugar, pero no había nada. De ahí fui a la Nueva Estancia y no había nada. Un compañero me mandó un mensaje de texto avisándome de que no era en la Casa de Piedra, ni en el Crown Plaza, así que debía ser en el sur, cerca del Teatro del Bicentenario.

Fue en los jardines del Hotsson. Lo vi casi todo. Era una fiesta para unas 150 personas. Pero no estaba Márquez. ¿En la fiesta del Gobernador no estaba el Gobernador?

Mi asistente Chesterfield tuvo la idea de meternos al Hotel Hotsson, y así lo hicimos. No había nada en los salones ejecutivos, ni en el restaurante. Entonces Chesterfield me avisó de que había una reunión privada en los jardines del Hotsson. Nos asomamos por ahí y sorpresa: era la fiesta posterior al informe del Gobernador.

La fiesta secreta a donde casi nadie está invitado. Antes se usaba una fiesta popular con cientos de invitados y acarreados. Ya no. Ahora se acostumbra a hacer una gran comida para los colaboradores más cercanos y para los amigos, en un lugar privado y secreto. Ahí estuve yo, muy atento, a los mensajes.

Tuve que sacar mi gafete del Hotsson (uno suele tener credenciales de todos los lugares públicos) y ponerme a las órdenes de los organizadores, como un empleado más. Lo vi casi todo. Era una fiesta más o menos grande, como para 150 personas. En la mesa principal estaba ‘El Jefe Diego’  y el gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez. Por ahí estaba el presidente municipal, Héctor López Santillana. Y me llamó la atención que no estaba el gobernador Miguel Márquez. En la fiesta del Gobernador, no estaba el Gobernador. Entonces, ¿dónde estaba Márquez?

Chesterfield hizo un recorrido por todo el lugar, tratando de averiguarlo. Hasta que un alto funcionario me dijo que estaba con Ricardo Anaya. El gobernador Miguel Márquez y el candidato Ricardo Anaya tuvieron una reunión privada, lejos de la fiesta. Anaya y Márquez, solos, hablando seguramente de la campaña. Dicen que también estuvo el líder nacional del PAN, Damián Zepeda, y sabrá Dios quién más. La reunión debió durar de 40 a 60 minutos.

Chesterfield hizo un recorrido tratando de averiguar dónde estaba. Hasta que un alto funcionario me dijo que tuvo una reunión privada con Ricardo Anaya lejos de la fiesta

Después, Anaya se fue de León sin acudir a la fiesta. Tiene demasiados problemas como para andar en una pachanga en Guanajuato, pensé. De tal forma que Miguel Márquez llegó tarde a su fiesta y se sentó con ‘El Jefe Diego’ en la misma mesa. Ese día fue cuando declaró que solo muerto bajaban de la campaña a Ricardo Anaya. Solo muerto, como bajaron a Luis Donaldo Colosio. Por cierto, yo estuve por ahí cuando mataron a Colosio. No en Lomas Taurinas, pero sí en eventos anteriores, pero eso ya es cosa del pasado, y nadie cree que pueda pasarle algo a Ricardo Anaya.

La duda era si Ricardo Anaya, llegaría a la reunión privada, pero nunca llegó. La fiesta fue como una despedida. La última fiesta.

Los secretarios de estado, los alcaldes y los diputados locales y federales asistieron casi como cuando asisten a una fiesta final de generación. El tiempo se agota para todos. Sólo quedan siete meses de gobierno, pero tres de ellos –abril, mayo y junio- son de campaña y no se puede hacer nada. Y luego en julio, agosto y septiembre ya habrá un nuevo gobernador electo y ya nadie hará caso a Miguel Márquez. Es decir que a Márquez solo le queda un mes de Gobierno en plenitud. Un mes con poder real y pleno. Ya después vendrá el tiempo de Diego Sinhue o, si ocurre un milagro, de Gerardo Sánchez.

Total que la fiesta concluyó temprano. No hubo excesos, ni desfiguros. Yo me salí hasta el final, como debe ser, y Chesterfield me esperó afuera, haciendo funciones de halcón. Ya oscuro, llamé a mi jefe por el Oxxofon y le di dos mensajes en clave:
1.- El Gobernador se está despidiendo.
2.- Anaya no está muerto.

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