TESTIGO PROTEGIDO

Reunión secreta del PAN para definir la alcaldía

Yo soy Howard Johnson y te contaré cada lunes lo que ellos no quieren que sepas

La reunión clave del PAN terminó a las cinco de la mañana. Fue en un hotel de la ciudad de León y concluyó poco antes del amanecer. Ahí se definió el futuro de la ciudad.

Yo estuve por ahí cerca, merodeando. No puedo decir el nombre del hotel porque revelaría un secreto profesional, pero obviamente no fue en el Howard Johnson. Fue por ahí. Dejémoslo así. En un lugar privado.

Los líderes del PAN definieron ahí quién debía ser el candidato de unidad y competir por la alcaldía de León el próximo primero de julio. Eso fue el jueves 8 de febrero, por la noche, para amanecer el viernes.

En la mesa había varios jugadores. Uno de ellos era el precandidato Diego Sinhue. Ahí estaba el síndico Luis Ernesto Ayala, el diputado local Éctor Jaime, el diputado Juan Carlos Muñoz, la diputada federal Alejandra Gutiérrez y el presidente Héctor López Santillana.

Ahí se analizó todo el panorama electoral. Las encuestas y las variables. Los aspirantes azules y los adversarios. La junta fue convocada de última hora.

El motivo para esta cita de emergencia fue la publicación de varias notas que afirmaban que Humberto Andrade ya era el candidato. Los panistas convocaron la reunión en la noche. Era urgente. Una garganta profunda había filtrado a los medios, de manera dolosa, que Humberto Andrade sería el candidato, cuando en realidad sólo era una posibilidad. Urgía tomar decisiones cuanto antes para no dejar correr el rumor. Andrade había roto el acuerdo de secrecía en la mesa de negociación. El acuerdo era: nadie dice nada hasta que se tome una decisión.

Antes del amanecer todos salieron desvelados con un preacuerdo y la certidumbre de que tienen algo casi seguro por tres años

A mí me avisaron muy tarde. Mi jefe me llamó y me dijo: “Howard, hay reunión secreta”. Fui corriendo a hacerme presente por ahí cerca. Me hice pasar por un hombre que recoge desechos en las esquinas. Por supuesto que me acompañó mi asistente Chesterfield, mi perro fiel, que moría de frío, como yo. La reunión duró varias horas. No sé exactamente que pasó ahí adentro, pero después entendí que se repartieron el pastel. Héctor López quedó como candidato a Alcalde. Éctor Jaime competirá por una diputación federal (él soñaba con una Senaduría, ¿quién no?). Alejandra Gutiérrez competirá por una diputación local. Y Juan Carlos Muñoz buscará la elección en el Distrito III.

Antes del amanecer, todos salieron, desvelados y cansados, a sus casas, con un preacuerdo y la certidumbre de que tienen algo casi seguro por tres años.

A esa hora yo me fui a casa, con mi perro Chesterfield, con la satisfacción de haber cumplido. Antes de dormir, me tomé un té caliente y le di de comer a Chesterfield, creyendo que la jornada había terminado. Pero dos horas después me desperté con una noticia sorpresiva: los panistas de la reunión habían lanzado un tuit compartido, con una fotografía de ellos cinco y un mensaje sencillo que mató por completo la ilusión de Humberto Andrade: “Candidato de unidad”.

La jugada estaba hecha. A todos nos hicieron, literal, un perfecto y bien perfilado: madruguete.

De inmediato le llamé por teléfono a mi jefe, con mi Oxxofon codificado, y le dije con voz ronca y desvelada: “Jefe. No la va a creer: Hay humo blanco en el PAN”.

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