RELATOS DEL PODER

Dos alcaldes abogados, derrotados por Zermeño

Bárbara Botello Santibáñez y Ricardo Sheffield Padilla, siendo abogados, fueron derrotados por un ingeniero en los tribunales

Visto el juicio completo y a distancia, se puede apreciar que Roberto Zermeño Vargas derrotó a dos presidentes municipales de León que eran abogados y que tenían experiencia en tribunales, pero que fallaron en el juicio más importante de sus administraciones: la defensa jurídica del Estadio León.

El primer abogado derrotado fue Ricardo Sheffield Padilla, quien inició con la estrategia jurídica y no dio resultado. Sheffield es un abogado con experiencia y tomó la decisión de dejar el juicio en manos de un licenciado de Guanajuato, José María Morelos Sandoval, para hacer la defensa, pero se equivocó en el planteamiento inicial. Los abogados de Sheffield cobraron mucho, pero minimizaron el caso y pensaron que nunca le darían a Zermeño la posesión del estadio que no era suyo. Sheffield pudo haber contratado al mejor abogado de México -como sí lo hizo Zermeño cuando llamó a Juan Velázquez-, pero el ex presidente municipal de León prefirió litigarlo con un despacho local.

Los dos momentos clave para defender el estadio fueron con Bárbara Botello y Ricardo Sheffield. Dos presidentes municipales que conocían de derecho y que habían litigado toda su carrera, pero que no supieron definir la defensa

La segunda presidenta derrotada fue Bárbara Botello Santibáñez, quien también es licenciada y tiene su despacho legal, y se ha dedicado a litigar asuntos durante toda su vida. La abogada Bárbara Botello contrató al mismo licenciado de Sheffield, José María Morelos Sandoval, con los mismos resultados: juicios perdidos.

La defensa jurídica de la administración de Bárbara fue fallida, al punto de que perdieron la primera y la segunda instancia y Roberto Zermeño prácticamente ganó el estadio León.

Hubo varios funcionarios que cometieron errores para que Zermeño ganara el estadio, pero llama la atención que los abogados -con poder y dinero institucional-, hayan fallado.

Ya cuando llegó la administración de Héctor López Santillana, ya estaba el estadio perdido y solo se dio seguimiento al juicio de amparo presentado por el abogado Pancho Trejo y se hizo un intento en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a ver si alcanzaban a salvarlo, pero era demasiado tarde.

Los dos momentos clave para defender el estadio fueron con Bárbara Botello y Ricardo Sheffield. Dos presidentes municipales que conocían de derecho y que habían litigado toda su carrera, pero que no supieron definir la defensa. Se trata de dos abogados que recibieron palo en los tribunales, por la estrategia de un ingeniero Roberto Zermeño que no sabe de derecho, pero les ganó.

El resultado está a la vista de todos. El Municipio de León entregó el estadio -por orden del Juzgado Tercero de Distrito-, a un personaje que no pagó un solo peso y que extrañamente ganó todos los juicios en los tribunales.

Roberto Zermeño debe estar feliz. Por su nuevo estadio y por sus victorias legales. Pero sobretodo porque no cualquiera derrota a dos presidentes que se supone son expertos en derecho.

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Pablo César Carrillo

Periodista de estos tiempos.

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