RELATOS DEL PODER

Xóchitl en León: 400 metros de apapacho conservador

Los nietos de los cristeros salen a darle aliento en Guanajuato

La gente hizo una valla de 400 metros para acompañar a Xóchitl Gálvez. “No tengas miedo”. “Vas a ganar”. “¡Échale!”. “México te apoya”. “Eres la esperanza”. “¡Dios te bendiga!”, le decían.

Como en 1976 con Juan Manuel López Sanabria. Como en 1988 con Manuel Clouthier. Como en el año 2000 con Vicente Fox. Miles de leoneses salieron a las calles a dar la lucha democrática por México y por la Presidencia de la República.

“Es tan bonito lo que me dijeron durante el camino”, dijo la candidata Xóchitl, emocionada, frente a una multitud, en la plaza de Los Mártires del 2 de enero.

“¡Viva la libertad!”, gritó el empresario Mauricio Marmolejo, en primera fila, mientras Xóchitl caminaba por la plaza principal de León, por la calle Madero. “¡Viva la democracia!, ¡Viva México!”, decía el empresario.

“Hay alegría, como cuando vino Manuel Clouhthier en 1988”, dijo Mauricio Marmolejo, entusiasmado. “Yo estuve aquí en 1988, y la alegría era similar”, platicó. “Es como en 1976, con López Sanabria, yo también estuve aquí. Es como en el 2000, con Vicente Fox, yo también estuve aquí”.

Miles de leoneses salieron a dar la lucha democrática, así como en 1946 cuando fue la matanza del 2 de enero, así como se hizo en la Guerra Cristera en los años veinte. “Somos de León. Mi abuelo Francisco González iba a ser fusilado por no querer escupir un Cristo, y no lo hizo. Lo perdonaron en la Guerra Cristera, pero no quiso ofender a Cristo”, contó.

Muchos de ellos son los nietos de los cristeros. Muchos son los hijos de los sinarquistas. Una loca alegría invadió las calles de León. La gente se asomaba por las ventanas de los edificios para tomar la fotografía. Las personas buscaban un lugar en los balcones de los restaurantes, arriba de las jardineras, en las bancas, en los árboles. “Esta campaña ya prendió. Así está en todo el país”, dijo la senadora Alejandra Reynoso, “en todo México hay entusiasmo”.

El entusiasmo no se puede crear. No se puede comprar. No se puede fingir. “Desde 1988 que no veía esta esperanza”, dijo Pepe Lupe Alcalá, un panista que ha estado en todos los mítines desde hace 35 años. “¡Es como Maquío! Es la alegría de Maquío”, afirmó el panista Gabriel Hernández Jaime, activo desde entonces.

Xóchitl se dejó querer. Se tomó decenas de selfies. Estrechó cientos de manos. Repartió miles de sonrisas. Se veía emocionada. “¡Presidenta!¡Presidenta!”, gritaba la gente.

“Guanajuato no le va a fallar a México”, dijo Libia Dennise García en su discurso. «Guanajuato no le va a fallar a Xóchitl». Y la candidata contestó: “Yo no voy a abandonar a Guanajuato. Voy a resolver el tema del agua”, dijo. “Guanajuato también es México”. La masa reaccionaba en cada arenga.

Una fuerza interior extraña invade a los de León y Guanajuato, como hace años no se veía. Un miedo invisible despierta el deseo de dar la batalla en las urnas el 2 de junio.“¡Aquí nunca han podido!. ¡Aquí no se van a meter!”, gritó Libia.

“Esta será la lucha más importante de sus vidas”, dijo Xóchitl Gálvez a la gente que está acostumbrada a luchar desde la Guerra de Independencia en 1810.

Y la multitud lanzó un fuerte grito espontáneo y profundo, surgido desde el alma: “¡Fuera Morena! ¡Fuera Morena! ¡Fuera Morena!»

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Pablo César Carrillo

Periodista de estos tiempos.

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